Los retratos a contraluz revelaron tonos de piel naturales con un ligero sesgo cálido que favorece atardeceres. El recorte del modo retrato fue estable incluso con cabello rizado y viento. Ajustar la compensación de exposición en un punto y medio salvó fondos sin apagar rostros. La cámara frontal, con enfoque confiable, permitió autorretratos grupales sin juegos de estiramiento incómodos.
Caminata nocturna, pavimento mojado, reflejos que confunden a cualquier sensor. El modo nocturno eligió exposiciones cortas y apilamiento inteligente, manteniendo detalle en carteles sin arruinar el cielo. El ruido apareció en sombras profundas, pero con un grano agradable. Sujeté el teléfono contra una baranda para tomas más largas y la estabilización hizo el resto sin requerir trípode.
El estabilizador resistió persecuciones en parque y aceras irregulares. El enfoque continuo mantuvo rostros nítidos incluso con giros bruscos, aunque la transición entre lentes mostró un pequeño salto de color que corregí en posproducción. El audio con reducción de viento funcionó mejor de lo previsto. Lo importante: ninguna escena importante se perdió por duda, todo salió a la primera toma.
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